LA MODA Y LA POLÍTICA
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LA
MODA
Y LA POLÍTICA
EN LOS TÉRMINOS DE LA MODERNIDAD, UNO DE LOS PRINCIPALES FACTORES
DE LA POLÍTICA ES LA IMAGEN. LA ELEGANCIA, LA MODA Y EL GLAMOUR
SON TEMAS QUE CUENTAN. SEIS POLÍTICOS EN CAMPAÑA SE CONFIESAN
Y MUESTRAN SU CLÓSET A UNA EXPERTA EN MODA.
Por Pilar Castaño
Fotografías: Mauricio Ánjel
La
moda puede ser una apuesta por la elegancia, aunque muchos creen que estar
a la moda es ir contra la clásica frase La elegancia de pasar
inadvertido. Lo que sí está claro es que los héroes
de nuestra historia son protagonistas de la política nacional y
tienen que vestirse de una u otra manera para proyectar su imagen. ¿Qué
resulta atractivo para este grupo de candidatos que aspiran a triunfar
en las próximas elecciones? ¿Qué tanto tiempo le
dedican al aparentemente frívolo tema de estar a la moda?
Como dicen por ahí, una imagen vale más que mil palabras,
y nosotros, los electores, no sabemos hasta qué punto nos impactan
más las imágenes que las ideas.
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MARTHA
LUCÍA RAMÍREZ
Ministra, pero no cualquier ministra, por su personalidad arrasó
y fue la primera mujer que asumió el mando militar en la cartera
de Defensa. Nunca se había visto en la historia de nuestro país
una mujer tan dispuesta, que cambiara la historia, o más bien, que
la partiera en dos.
¿Cómo se vistió
para marchar al lado de los generales en ese día en que tomó
posesión del cargo?
-Increíble lo que se preocupa la gente por la imagen, por la moda.
En la noche anterior, personas cercanas a mí me llamaron muchísimo,
preocupadas: qué te vas a poner, ponte un color oscuro, no te pongas
tacones, ponte pantalones
Me puse lo que sentí en esa misma
mañana: sentí que quería estar de rojo, y me puse un
sastre rojo y tacones altos.
¿Entonces la moda es una cuestión
de ánimo?
-Definitivamente. Yo no le gasto mucho tiempo al tema. Me visto de acuerdo
a como amanezco yo y como amanece el día. No le dedico mucho tiempo,
y en la política el país se ha sofisticado mucho, aunque todavía
en el Congreso, por ejemplo, sigue uno viendo gente muy desabrochada.
¿Cuál es su color?
-El amarillo, el café, el naranja, colores cálidos. Me encanta
el blanco pero para otro clima. A veces me pongo una chaqueta blanca.
¿Sale de compras?
-Soy una compradora súper ejecutiva. Detesto dudar, detesto medirme,
así que si algo se parece a lo que me gusta y el precio es razonable,
me lo llevo. Entre comprar, pagar y salir, no me gasto más de media
hora.
¿Qué diseñadores le gustan?
-Tuve la suerte de apoyarlos mucho desde el Ministerio de Comercio Exterior
cuando comenzaron las pasarelas en Bogotá, pero se han vuelto carísimos.
¿Qué no se pondría?
-Las transparencias, ni antes ni ahora. Soy muy clásica, muy sobria,
nada estrafalario. Me encanta la sencillez.
¿Alguna vez se vistió con el uniforme
militar?
-¡Nooo! Como abogada sé que en la ley colombiana está
prohibido vestir prendas de uso privativo de las Fuerzas Armadas. Además
el uniforme tiene un simbolismo, y si uno no pertenece a la institución,
es bueno mantener la condición de civil, entender el Ministerio como
un civil y desde luego lograr el control civil. Sólo en un 31 de
diciembre, cuando les llevé regalitos a los soldados -entre otras
cosas yo siempre los visitaba en los fines de semana y les llevaba calzoncillos
y máquinas de afeitar-, me regalaron un pañuelito de camuflado,
y eso fue lo único que usé.
¿Accesorios?
-Sí, pero no muchos: unos aretes largos porque están de moda.
Entonces he resuelto comprar en sociedad con mi hija María Alejandra.
Yo los uso una vez, y ella queda feliz.
¿Quién la asesora?
-Cuando me modernizo es porque mi esposo o mi hija han metido la mano
Álvaro, mi esposo, que es arquitecto y tiene esa sensibilidad, y
mi hija, son los que compran y ven las revistas de moda. Yo no tengo tiempo.
Él cuando viaja me compra los bikinis que yo jamás compraría,
y acabo poniéndomelos.
¿Cómo se cuida?
-Como sanamente, verduras y frutas, y hago chi kun aquí en el jardín
con un profesor chino. Antes, cuando mi hija era chiquita, la llevábamos
a pie hasta el paradero del bus y luego hacíamos spinning, pero con
seis años de ministerios, todo eso quedó en el recuerdo.
¿Por qué volvió a la política?
-Porque este equipo de personas me parece comprometido con una política
más transparente, que le puede devolver la credibilidad a la política
para que sea un bien común y no de unos pocos. Y porque éste
va a ser un nuevo Congreso donde no se van a negociar las leyes por votos
o por puestos, un Congreso mucho más transparente.
¿Cuándo descansa? ¿Cuál
es su mejor momento del día?
-Desde que soy independiente descanso los sábados y trabajo por lo
general en la computadora los domingos hasta muy tarde. Mis mejores horas
son en la noche, cuando estamos todos juntos aquí en la casa, y comemos
tarde y trabajamos hasta tarde.
Algo tiene que fascinarle de la moda
-Me encanta comprar camisas y me fascina el collar de perlas que compré
en la China. |
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ANTANAS
MOCKUS
Encontrarse con él es encontrarse un poco con uno mismo, pues tiene
la habilidad de recordarnos nuestras épocas de estudiantes. Es un
reto a la inteligencia. No se puede hablar con este profesor sin tener todos
los sentidos bien puestos. La primera imagen que proyecta es la de una gran
calma, como si saliera de una sesión de yoga aunque acaba de llegar
trasnochado del Carnaval de Barranquilla donde no se vistió de grillo
ni de zanahoria ni llevó su pirámide anaranjada: se disfrazó
como los demás, de la comparsa del tradicional Monocuco. A su lado
siempre está Adriana, su mujer, la madre de sus dos hijas; y desde
hace dos años, su perro Scott.
¿Qué significado tiene la moda en
la política?
-El arte comparte con la moda una lucha por derrotar el gris y la rutina
y demostrar lo bella que es la vida y lo irrepetibles que son los individuos.
El arte, como la moda, es pensar con imágenes.
¿El espejo es un elemento importante de
la moda?
(Saca en espejito en forma de pirámide y dice): -Tú eres irrepetible,
yo soy irrepetible, Mauricio el fotógrafo es irrepetible, todos somos
únicos. Cuidemos nuestras vidas. Yo llego a los pueblos, a los centros
comerciales, ahora en el Carnaval de Barranquilla, y entrego a las personas
el espejito y les digo: Miren quién va a cambiar el país,
y se ven reflejados.
¿Qué significan esos símbolos
como la pirámide color naranja que lleva en la cabeza?
-Son significados que hay que comunicar, compartir y expresar, como el artículo
11 de la Constitución, para que le llegue más a la gente.
Hemos descubierto que denunciándolo, cantando, tiene más impacto.
¿Por qué el color naranja?
-Porque hace pensar en la zanahoria, en mi ley zanahoria que cambió
la actitud durante mi alcaldía. Por ejemplo la constitucionalista
Adriana Ruiz va a bordar su camiseta zanahoria de lentejuelas. ¿Cómo
se está vistiendo? ¿Ha cambiado su apariencia?
-Yo duré mucho tiempo sin usar corbata. Me tocó ponérmela
cuando fui rector de la Universidad Nacional. Primero la usé sobre
las camisetas, hasta cuando le hicimos un homenaje al profesor Federicci
y ahí sí me tocó, y no lo iba a volver una cuestión
de principios. No todo vale, ni siquiera en la vestimenta. |
¿Qué
le gusta ponerse?
-Tengo muchas guayaberas, de colores, de Cali, Medellín, Cartagena,
y me las pongo con jeans.
¿Con zapatos o con sandalias?
-Con zapatos y medias en tierra caliente, pero eso es mejor que antes que
usaba sandalias con medias. Ahora las uso sin medias. He progresado.
¿Qué no se pondría?
-Uniformes de fuerzas que hubieran cometido barbaridades atroces.
¿Quién lo asesora?
-Adriana me ayuda mucho, es una crítica fuerte. Antes era la gerente.
Ahora y siempre ha manejado mi agenda, pero más que eso es quien
exige que haya coherencia en la planificación a largo plazo.
¿Y usted?
-Yo tiendo a concentrarme en el lenguaje, en el alfabeto. Procuro gozármelo
o si no me ofusco. Conocer mi agenda me ofusca. |
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CECILIA
LÓPEZ
Siempre me ha inspirado calidez esta ejecutiva, figura central de la política
nacional, una de tantas mujeres de nuestra Colombia que con determinación
y energía logran sobresalir en lo que se proponen. Son al mismo tiempo
abuelas, madres, ejecutivas, ministras y finalmente senadoras. La visitamos
en su lindo apartamento del norte de Bogotá, recién decorado
por su hija Claudia, que es la niña de sus ojos
¿Qué es para usted la moda?
-Buen gusto, comodidad, sentirse bien.
¿Desde cuándo la apasiona?
-Desde siempre. Nacer en Barranquilla es nacer en el centro de la elegancia.
Además yo crecí con las más lindas y no me sentía
tan bonita, siempre me he sentido inteligente. Así que ser barranquillera
y no ser elegante es un pecado, porque allá siempre han estado a
la ultimísima moda. Desde que me vine para Bogotá opté
por lo clásico para no entrar en competencia, y como el lino reina
en la Costa, tengo conjuntos de lino con los cuales me siento muy bien.
¿Cuánto tiempo le dedica a su imagen?
-Todo cambió desde que fui embajadora en Holanda. Las mujeres de
ese lado de Europa, las alemanas sobre todo, tienen un gusto exquisito,
y ahí sí aprendí a vestirme bien.
¿Y los diseños colombianos?
-Me gustan, son muy originales, pero no son funcionales ni comerciales.
¿No?
-La moda nacional se me ha desbaratado más de una vez, casi antes
de estrenarla, y es carísima. No he tenido muy buena experiencia.
Además, acabo de llegar de Nueva York donde todo estaba en saldos
por ser febrero, y por muy poco me aperé para todo el año,
¡y feliz! Me encanta la moda, pero cada vez me vuelvo más difícil.
Hay algunos diseños que se salvan y me encantan, como los ponchos
de cuero, gamuza y lana de Julia de Rodríguez. Eso es algo único
y original. Los accesorios también me encantan, los artesanales.
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¿Entonces
muy poco diseñador nacional para vestirse todos los días?
-El problema no es mío sino de los diseñadores con la mujer
colombiana, la ejecutiva que comienza sus tareas muy temprano y termina
a las once de la noche, que necesita salir de la oficina a una reunión
y verse cómoda y elegante y poder comprar su ropero variado y muchas
veces en tallas grandes. Todos esos requisitos son dificilísimos
de encontrar aquí a un precio abordable.
¿Qué accesorios prefiere?
-Los nacionales me encantan. Soy de poca cosa, pero me encantan los brillantes,
y como accesorios, las pulseras y los anillos.
¿Ante qué prenda no puede resistirse?
-Las carteras y los zapatos. Son mi debilidad.
¿Y cuál es su fuerte?
-Mi pelo, mis ojos.
¿Entonces nunca usa sombrero ni gafas?
-Casi nunca.
¿Su color preferido?
-El negro. Y también el blanco.
¿Qué es lo que cree que se le ve mejor?
-Las faldas, porque creo que tengo buenas piernas, y el strapless (¡palabra
de honor!) porque tengo bonitos hombros.
¿Cómo se cuida?
-Debo hacer más ejercicios para los brazos. Me levanto a las cinco
de la mañana para hacer pilates, y he perdido doce libras. Pero la
mejor dieta es la política. Nunca hay tiempo para comer. Cuando puedo
y tengo tiempo, como muy sanamente.
¿Qué no le gusta de su cuerpo?
-No tengo cintura y se me ve barriga.
¿La conclusión entonces es que la moda
nos ayuda mucho?
-¡Muchísimo! Nos distingue de las demás. Yo he tenido
que viajar por muchos trabajos, y he visto que la mujer que se cuida, que
se arregla, por lo general es latina. La americana y la europea ni siquiera
se ponen tacones para trabajar. Yo seré vanidosa toda la vida. |
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ÁLVARO
ARAÚJO CASTRO
La moda es algo muy personal para Álvaro Araújo Castro, nacido
en Bogotá en noviembre de 1966 pero de pura sangre vallenata, sobrino
consentido de la Cacica Consuelo Araújo Noguera de quien aprendió,
junto con sus padres, a amar con pasión su tierra. El encuentro con
un vallenato puro implica siempre verlo rodeado de sus seres queridos, en
un ambiente familiar en que el chinchorro es el principal elemento de la
sala. La entrevista es un quórum general donde todos opinan, sobre
todo si se trata de la imagen del candidato.
¿Qué tanto tiempo le dedica a la moda?
-La verdad, poco. Depende
Yo sé que el concepto de la moda
es el reflejo de la personalidad. Mi lucha constante es con mi esposa Sandra,
quien siempre quiere que yo me vea más moderno. (Sandra interviene
desde la hamaca y dice con humor: Pero si es que te vistes como un viejito
a tus 39 años, y con lo guapo que eres. ¡Hasta te pones chalecos
escoceses! ¿Esa vaina qué es, oye?).
¿Eso es verdad?
-No, lo que pasa es que yo amo mis cosas viejas, mi ropa vieja, yo tengo
una relación íntima con mis recuerdos. Mi talón de
Aquiles es la nostalgia.
¿Qué no se pondrá nunca?
-Nada incómodo, pues la ropa es algo físico, no psicológico.
La moda debe ser cómoda. |
¿Hace
cuánto tiempo entró en un almacén de ropa?
-Durante la pasada Navidad. Pasé frente a una vitrina, vi esta chaqueta
azul clara de pana y la compré. Me demoré quince minutos.
¿Sin consultar? ¿Sin asesoría?
-No me gusta consultar, no tengo asesores desde que me compré un
pantalón amarillo
(la familia entera hace un coro de carcajadas).
¿Cuál es su color?
-No se puede tener un color, porque eso va directamente conectado con el
ánimo. Cuando yo era pelao descubrí los tintes con anilina,
y todos los domingos, después de haber dejado la ropa con blanqueador
en el día anterior, me dedicaba a teñir mis jeans y mis camisetas,
y nadie podía cocinar porque yo llenaba la estufa de ollas con ropa
de colores. Un día me vestía de intelectual, otro día
era músico o actor o cow boy.
¿Usted es un hombre de corbatas?
-¡Para nada¡ No creo que haya comprado la primera. Las que tengo
me las han regalado. Para mí la corbata es ropa de trabajo, para
ir al Congreso.
¿Cuál es su accesorio favorito?
-Tengo dos: la mochila arhuaca de mi región, y los cinturones, porque
creo que son un símbolo. ¡Jamás me pondría un
jean descaderado!
¿Y las gafas?
-Con gafas oscuras se me descuaderna el mundo, no lo entiendo.
¿Qué tan importante es el reloj, y cuál usa?
-Soy el rey del cronómetro, todo lo cronometro. Uso un reloj de atleta.
¿Y qué otro accesorio?
-Mi cadena, que desde hace más de diez años es un cordón
de zapato negro, y mi cruz.
¿Cómo ve el esmoquin?
-Aunque nací en Bogotá, yo me siento costeño, y en
la Costa el esmoquin cada vez está más mandado recoger por
dos razones: una, porque el hombre de la Costa se lo pone una vez, y ya,
para la segunda postura se ha engordado y no le cierra; y la segunda porque
desde Gabo en Estocolmo, la guayabera se tomó las noches de la Costa.
¿Cómo hay que vestirse para llamar
la atención en la política?
-Es un mensaje mucho más fuerte de lo que uno se imagina. En el Congreso,
por ejemplo, los indígenas han tenido que inventarse una imagen para
llamar la atención. Uno nunca los ve de corbata, para ellos ese es
el símbolo del establecimiento.
¿Por qué escogió el morado
para su campaña?
-Porque es la mezcla del azul y el rojo, y la estrella de Belén porque
soy el rezandero de mi casa. |
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RODRIGO
RIVERA
Nació en Armenia en abril hace 43 años. Ha madurado biche
en todo lo que ha hecho. De joven abogado se ponía la corbata cuando
tenía que litigar, para verse mayor. Siempre ha sido un deportista
disciplinado, y su pinta favorita son los jeans.
¿Qué tan importante es la moda para
un político como usted?
-No creo que uno deba estar obsesionado con el tema. No hay que obedecer
los dictámenes. La moda debe ser algo muy personal. En mi caso
soy una persona clásica, así que lo estrafalario y estridente
no va conmigo.
¿Cómo se define?
-Como clásico pero informal.
Deme un ejemplo de moda en su vida diaria.
-Uso tonos azules. Los colores vivos los prefiero en las camisas.
¿Quién lo asesora?
-Mi señora. Ella me conoce muy bien y se encarga de los caprichos,
como que para la televisión hay que estar de corbata preferiblemente
roja; que para trasmitir un mensaje claro los tonos deben ser sobrios
para no distraer con nada el ojo del espectador... La verdad que el mensaje
de la proyección de imagen sí existe.
¿Cuál es su prenda favorita?
-Las chaquetas me gustan mucho, los blazer con jeans, las chaquetas de
cuero para montar
Entonces
deben de gustarle las botas de vaquero y la moda cow boy del momento...
-¡No! Nunca me he atrevido a usar botas vaqueras, y mamá
siempre dijo: Ante la duda abstente.
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¿Le
gusta usar esmoquin y corbata negra?
-Sí, considero que es una prenda elegante y que a los señores
se nos ve muy bien. Yo lo uso con zapatos sin cordones, fajón y camisa
de cuello pajarita.
¿Qué no usaría?
-Las cachuchas, los amuletos. No soy nada agüerista ni fetichista.
Soy un hombre de mucha fe.
¿Ni gafas?
-Menos. No las uso porque en mi campo es como si estuviera ocultando algo,
y en política todo debe ser muy claro.
¿Al menos cuida su apariencia? ¿Usa
cremas, bloqueador?
-Ese es un pulso permanente con mi esposa. Ella se preocupa mucho por mi
aspecto. En las giras políticas me empaca los frascos de crema y
los tónicos y yo, a veces, le hago caso y los uso.
¿Cómo se relaja?
-Rodeado de mis mujeres: mi señora, mis dos hijas y Maggi.
Perdón: ¿quién es Maggi?
-Mi labradora de cinco años, que odia a los periodistas. |
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ARMANDO
BENEDETTI
Este candidato es el más joven de todos los de esta historia, y curiosamente
es el más viejito. Vive solo, en un apartamento decorado con muebles
de la época de las abuelas. Vanidoso como pocos, impecable, se preocupa
mucho por su apariencia y tiene en claro que en época de campaña
se descuida todo lo que no sea política porque no hay tiempo sino
para ir de un lado a otro del país y dormir poco.
¿Qué tanto tiempo le dedica a su apariencia
cada mañana?
-Me encanta la ducha. Duro mucho debajo del agua bien caliente. Es ahí
donde resuelvo mis cosas cada mañana y me afeito. Todo el ritual
dura más o menos 35 minutos. Pero como en campaña no duermo
más de tres o cuatro horas, ya no hay tiempo de salir a trotar o
jugar al tenis, y siento que me he engordado.
¿Es vanidoso?
-Soy la persona más vanidosa que tú puedas llegar a conocer.
Vivo pendiente de las revistas, me encanta ver qué se usa, cuando
viajo aprendo de lo que veo en las vitrinas, sigo la moda. Eso me gusta
mucho.
¿De quién lo heredó?
-De mi abuela barranquillera y de mi papá. Él es más
vanidoso que yo. Se viste como un pelao, y yo me visto como un viejito.
¿Entonces la moda en la política sí
sirve?
-La moda en la política es una careta. Hay mucha gente que es boba
y se va a morir sin saberlo.
Usted tiene fama de estar a la última moda,
sobre todo en corbatas.
-Estoy lleno de corbatas, ¡y las odio! Ya no las uso, sobre todo porque
me he engordado. Siempre me visto de oscuro porque sé que se me ve
mejor. No me salgo del gris oscuro y el azul oscuro, porque como dicen por
ahí, los que nos vestimos de negro llevamos vidas coloridas
(Se ve que le gustan las marcas: cinturón negro con hebilla plateada
Hermés, reloj Cartier, zapatos clásicos de hebilla Church´s
).
¿Y camisas?
-Uso mucho el azul y el blanco, pero me gusta tanto el negro que uso mucha
camisa negra, pero no como la de Juanes porque no me gusta Juanes. |
¿Y
para viajar?
-Complicadísimo. No me gusta viajar porque se me arruga la ropa.
Nunca sé qué empacar ni cómo combinar la ropa. ¡Llevo
de todo y no uso nada! Mejor no viajo
¿Quién lo asesora?
-Nadie. Yo soy imposible y voy dejando todo en todas partes.
¿Qué diseñador le gusta?
-Lina Cantillo.
¿Qué no se pondría?
-Una sudadera. Considero de mal gusto y falta de respeto la gente que sale
en tenis y sudadera. Las bufandas tampoco, jamás las usaría.
¿Y gabardina?
-Me veo raro de gabardina, parezco un inspector, pero si hay que usarla,
pues la uso.
¿Cuál es su pinta para seducir?
-Me encanta el negro con negro, como Batman, mi héroe.
¿Y para el día de las elecciones?
-Jeans y
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