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poco tiempo de finalizar un año marcado por decisiones trascendentales
que definen el futuro de EPM y le permiten un lugar privilegiado en el
escenario latinoamericano de los servicios públicos, Juan Felipe
Gaviria reconoce que extraña la discusión académica
y los espacios propios de la universidad donde permaneció ocho
años como rector de la Eafit. “En la universidad los tiempos
son mucho menos apremiantes, al fin de cuentas son, en alguna medida,
las depositarias del saber sabido, y las modificaciones de ese saber hay
que rumiarlas por demasiado tiempo. Eso no se puede hacer de la noche
a la mañana. Es un mundo muy distinto, muy agradable. Tiene, como
en todas las cruzadas de la vida, un sabor agridulce, y por eso uno disfruta
mucho más lo dulce, porque acaba de pasar por lo agrio. ¿Se
imagina lo que sería este mundo siempre de vacaciones? No es posible,
uno las disfruta porque rompe con algo. Pero todo tiene sus etapas, y
esa se cumplió”.
Luego de casi tres años de administración y con el aplomo
que otorgan la experiencia y el conocimiento del negocio, el gerente general
de EPM afirma que los cambios han sido sustanciales y que esta reestructuración
obedece al reconocimiento de un mundo que se está reordenando y
que exige adecuarse a lo que será la competencia futura. Se trata
de anticiparse a los retos, crear una estructura y poner una meta ambiciosa
para crecer con rentabilidad y entregarle dividendos a la ciudad.
¿Cómo finaliza el año EPM?
—Éste es un año de enormes cambios. Se logró
terminar la escisión del sector de telecomunicaciones, la creación
de Une Telecomunicaciones EPM, compramos Orbitel, compramos Eade y empezaremos
la unificación tarifaria en Antioquia. También se termina
la estructuración definitiva de los grupos de negocios de aguas
y energía, con una estrategia de crecer fuertemente en energía
por fuera de Colombia porque en el país estamos full y la normatividad
no nos permite crecer más.
En aguas queremos crecer tanto en Colombia como afuera, porque creemos
tener un activo que no hemos explotado con la intensidad con la que podemos
hacerlo. Tenemos el conocimiento y el reconocimiento para financiar, estructurar
y diseñar proyectos de agua potable y saneamiento básico.
Estamos buscando presencia en América Latina porque ese es un imperativo
de desarrollo, sobre todo en el sector eléctrico.
¿Alianza o fusión entre EPM y ETB?
—Hay un compromiso de los alcaldes de buscar las posibilidades de
alianzas o de una posible fusión. Todo el mundo reconoce que si
estuviéramos juntos seríamos una excelente empresa en este
país: cuatro millones de líneas fijas, WiMAX, licencias
de larga distancia, posibilidad de prestar los servicios de valor agregado
de banda ancha, acceso a cables submarinos las dos... Sin embargo, no
es sencillo, son dos culturas distintas, una participación accionaria
privada en ETB que Une no tiene. En fin, tenemos claridad de que solos
va a ser más difícil que juntos.
¿Cuál es el futuro empresarial de Antioquia?
—Esta región va a tener que desarrollarse mediante la industria
del conocimiento, de agregar valor. Tenemos una situación geográfica
complicada. Por eso creo que el alcalde está haciendo una tarea
buenísima con su enfoque de la educación, a pesar de que
esto no vaya a dar resultados a corto plazo. Creo que ha tenido la suficiente
entereza de dedicarle su esfuerzo a una cosa que produce resultados más
allá de su propio período, y eso es muy valioso.
En Antioquia se debe preparar a la gente en oficios que estén más
respaldados por el conocimiento y la destreza en las áreas de tecnología
que en otras áreas. La geografía se lo impone.
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