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No es fácil interpretar la popularidad de la telenovela El Capo. ¿Un gran guiño social en favor de los narcos? ¿Una señal de que nos encontramos ante una etapa superada y podemos mirar ya con indulgencia un terrible pasado? ¿Una idealización que sería un paso obligado para iniciar el camino hacia una Colombia donde cada persona pueda ser mejor ser humano?
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