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EL mundial de fútbol
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La fuerza de los chicos
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El Mundial de Sudáfrica 2010 será otra historia. Cuatro equipos “chicos” que nada tienen que perder, pueden sorprender triunfando contra los favoritos. ¿Y si pasan a cuartos de final?
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Clasificar para un Mundial de Fútbol es tan importante como pertenecer a la ONU. Lo corroboran cuatro países de mínima densidad étnica y tan pequeños como un departamento colombiano. Eslovenia, Honduras, Eslovaquia y Uruguay llegan a Sudáfrica 2010 luego de cumplir una agenda eliminatoria que al comienzo les daba trato de insignificantes.
Ese cuarteto les envía un consejo a las potencias del fútbol para el próximo Mundial: ¡Cuídense de los chicos! Pues hacen goles imposibles. Tienen la fuerza y la disciplina de los europeos. Tocan el balón al estilo sudamericano. Y se diferencian en que van al Mundial para reafirmarse como naciones soberanas y para que las admiren seis mil millones de espectadores.
En ningún otro estadio pueden competir en igualdad de condiciones. En los Juegos Olímpicos los intimida la experiencia de Estados Unidos, China y Alemania. En los torneos juveniles apenas si cumplen un papel decorativo. A veces ganan juegos regionales, casi amistosos. Las casas de apuestas les van en contra hasta en diez mil a uno. El Mundial de Sudáfrica 2010 será otra historia. Como los equipos “chicos” no tienen nada que perder, un solo triunfo contra los favoritos resonará tanto como si llegaran la final (Ghana dio la lección al derrotar a Francia en el partido inaugural de Corea Japón 2002). Y si pasan a la segunda ronda cuando los camajanes sacan el puñal, se convierten en los protagonistas del campeonato.
Eslovenia
Con dos millones de habitantes y diecinueve años de soberanía, Eslovenia perteneció, en buena parte del siglo veinte, a la Federación de Yugoslavia. De aquel entramado político y cultural, el fútbol es el mayor lazo hereditario. Lo practica con la suficiencia de los equipos yugoslavos que llegaron a ser campeones y finalistas de los torneos de la Fifa.
Como país independiente desde 1991, en fútbol se convirtió en experto en partidos de “repechaje” que
entregan los últimos boletos para asistir a un campeonato. Estuvo en la Eurocopa 2000 tras eliminar a Ucrania, en el Mundial de Corea y Japón gracias a que sacó a Rumania, y ahora estará en Sudáfrica después de ganarle a Rusia.
Contra los rusos, Eslovenia se mostró más eslava que nunca. Les permitieron hablar y hablar de una histórica superioridad futbolística. La tuvo sin cuidado que contaran con un técnico holandés de trayectoria mundialista. Y ya en los enfrentamientos los esperaron sin afanes y dejaron que desplegaran esas dotes físicas y técnicas aprendidas durante décadas, del comunismo al capitalismo. En el partido de ida en Moscú –ante cuarenta mil arrogantes espectadores– aunque perdió por dos goles a uno, el tanto marcado fue un veneno letal que valía el doble por ser de visitante. De local ganó por uno a cero en el estadio de la ciudad de Maribó, con capacidad para diez mil personas. Enseñó cómo se aterriza a un bombardero.
Honduras
En Honduras sólo el Mundial hará olvidar al ex presidente Manuel “Mel” Zelaya. Cuando empiece el campeonato terminará de cuajar la felicidad de la democracia restaurada apenas un año atrás. Los siete y pico de millones de hondureños hacen fuerza para que el seleccionado realice un papel similar al de España 82. En ese entonces, en la primera ronda la Selección de Honduras logró dos inesperados empates a un gol. El primer partido lo jugó contra el anfitrión España. Honduras la puso contra la pared con un gol anotado a los siete minutos del primer tiempo. El local logró la paridad a los veintidós minutos del tiempo complementario. El otro empate fue contra Irlanda del Norte.
Pero lo épico e inolvidable ocurrió ante Yugoslavia, que le ganó por la mínima diferencia a los 88 minutos. Una tercera paridad habría sacado a los locales y puesto a los hondureños en la siguiente ronda. Cuando
el árbitro dio el pitazo final, varios jugadores se desparramaron sobre el césped para llorar con rabia porque unas horas más tarde dejaban el rol de mimados por el fútbol y debían regresar a sus casas miserables y de calor infernal.
Pero Honduras llega a Sudáfrica con un palmarés de victorias. Quedó de tercero en la Copa América que ganó Colombia. Fue campeón centroamericano de los torneos preolímpicos de 1999 y 2007. Y se clasificó
para el próximo Mundial de manera directa en la tercera posición, detrás de México y Estados Unidos.
Se trata de una escuadra madura que ha peleado muchos partidos, juega con corazón y gambeta y tiene varios jugadores titulares en clubes ingleses, españoles e italianos. La punta de lanza es el delantero David Suazo. En el Cagliari de Italia desbancó al mítico Gigi Riva como máximo anotador en una temporada. Jugó en el Inter de Milán y ahora es la figura del Génova. Y como el fútbol es un deporte de revanchas sazonadas durante años, el sorteo fijó en el grupo de la primera ronda a Honduras y a la archifavorita España. Y tú, “Mel”, ¿a quién le vas?
Eslovaquia
“Equipo de los checos y eslovacos” era el nombre nostálgico del seleccionado de un país próximo a escindirse. Usó ese título en las eliminatorias del Mundial de Estados Unidos. Terminó 1993, no clasificó al campeonato y se dividió en República Checa y Eslovaquia.
Pero ambos recibieron un legado de fútbol de momentos estelares: jugaron dos finales del Mundo en 1934 y 1962, y fueron campeones de los Juegos Olímpicos de 1980 y de la Eurocopa de Naciones de 1980. Eslovaquia es un Estado en crecimiento, receptor de industrias de España y Alemania porque cuenta con mano de obra de módicos salarios. Lo vigilan las montañas de los Cárpatos, está lleno de bosques y tiene numerosos lagos que en invierno se convierten en pistas de patinaje. Allí se come bien, no se transpira el resentimiento del antiguo comunismo, y las eslovacas están entre las mujeres más hermosas.
Esa tranquilidad de spa en que viven los cinco millones cuatrocientos mil checos y esa reputación de destino floreciente, las transmiten los miembros del seleccionado de fútbol. Tocan el balón sin apuros, tienen el arrojo de los rebeldes y son en extremo veloces y a veces se detienen en seco para hacer un túnel. Parecen antílopes.
Eslovaquia está en el grupo F de Sudáfrica 2010 junto con Italia, Paraguay y Nueva Zelanda. Y tiene la ventaja del perfil bajo de los primíparos. Es el zorro de Caperucita.
Uruguay
De no existir el fútbol, Uruguay tendría el mismo protagonismo de una isla de la Polinesia. Sería apenas algo más que una provincia argentina habitada por tres millones de personas que también hablan en español con acento gaucho; un lugar por el que pasó Carlos Gardel y en el cual abundan los cafés para tomar vino y escuchar tangos y que les rinde culto a los asados de carne.
Sólo el fútbol sacude a Uruguay, lo hace diferente. Apenas suena el silbato inicial de un partido, esa apacible sensación de país nirvánico se transforma en la ferocidad de una nación dispuesta a pelear cada centímetro de la cancha. El coraje los llevó a ganar en dos oportunidades los Juegos Olímpicos –en 1924 y 1928– y los Mundiales de 1930 y 1950, y ser el seleccionado con más títulos de la Copa América.
En la primera ronda del Mundial Sudáfrica 2010 estará con los anfitriones, México y Francia. Un “combo” designado a la medida de los uruguayos porque los sudafricanos son energúmenos y sólo saben sudar; los mexicanos también aman las batallas; y, quién lo creyera, la displicencia aristocrática de los franceses puede convertir a los uruguayos en la Cenicienta del Mundial.
La estrella charrúa es Diego Forlán. Además de marcar doscientos goles durante su trayectoria en la Selección y en las ligas de Argentina, Inglaterra y España, es un jugador de movimientos inteligentes, y zigzagueantes y veloces recorridos, capaces de arrinconar a toda una defensa. Con un Forlán en buenas condiciones, su equipo podría clasificar de primero para la siguiente ronda y eliminar a México o a Francia. En el grupo de los salvajes, Uruguay es la bestia mayor. |
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