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Ocurre que cuando ha cuajado buena parte de la personalidad y se han despejado serios interrogantes en los últimos años de la primera juventud, se quiere mostrar una imagen saludable, de vigor y de éxito. En una y otra edades, ya sea en los bordes de los veinte o en las cercanias de los treinta, una cerveza empareja los dos extremos. Por ello es la bebida de los jóvenes que han adquirido autonomía personal.
Ellos han hecho de la “rubia” un símbolo de unidad. La beben en pubs y bares que recrean el auténtico sentir inglés, ambientados con música de Los Beatles y Los Rolling Stones. La prefieren en almuerzos y cenas familiares. Brindan con ella en las celebraciones del fin de semestre académico o de cerrar un negocio o de comprar un carro. Para los amantes de la soledad, más que nada de perfil intelectual, una cerveza es ideal mientras se lee un libro o para que fluyan las ideas. Algunos deportistas la eligen porque les ayuda a ganar intensidad al realizar actividades físicas.
Se trata de una generación educada que la consume con moderación y conoce los riesgos propios de los excesos. Algunos de ellos se han especializado en la cerveza a tal punto que saben catarla, maridarla y a veces hasta prepararla. Y como muchos han viajado por el mundo pero están radicados en Colombia, crearon una cultura fraternal en que la rubia es mucho más que un refresco para la sed.
Una campaña publicitaria de la cerveza líder en Colombia tiene de protagonista a Camilo Villegas. Esa imagen refleja el espíritu de la generación a la que pertenece el golfista. Demuestra pasión y disciplina y un sentido muy cool de la vida y transmite una placentera sensación de equilibrio. Al fin y al cabo se trata de jóvenes de éxito. |
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