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Ésta es Sierva María
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Eliza Triana, de la dinastía de los Triana, de trece años, protagoniza la película Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez, que se empezó a filmar en Cartagena. Por primera vez se revelan las fotos de la colegiala bogotana convertida en la nínfula que hace más de dos siglos murió de amor o de rabia y cuyos restos fueron hallados en 1949 con una cabellera dorada de 22 metros de largo.
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A esa niña de doce años la muerde un perro rabioso, un domingo de diciembre en el mercado de los esclavos en Cartagena de Indias. Es la hija de un marqués español y de una mestiza caribe y fue amamantada sin amor en los cobertizos de las criadas negras, que además le enseñan lenguas africanas como el yoruba y el mandinga.
Todos creen que le restan pocas semanas de vida a Sierva María de Todos los Ángeles, porque van muriendo uno a uno los otros tres mordidos por aquel perro cenizo con un lucero en la frente. Por entonces, blancos y negros de Cartagena creían que la peste y la rabia y el cólera eran demonios que se metían en el cuerpo y en el alma, por los vómitos y estertores que padecían en su agonía los desdichados infectados.
Entonces Sierva María, de una belleza de pasión angelical, con una dorada cabellera que le bajaba hasta los tobillos, es encerrada con las clarisas de clausura del convento de Santa Clara para que le saquen los demonios con exorcismos de curas. Fracasa el obispo, se suicida un monseñor, y un fraile virgen de 36 años se enamora locamente de esa Sierva María que trastorna todo a su paso, como un vendaval humano. ¿Muere de rabia esta niña? ¿Muere de amor esta niña?
Y pasan muchas cosas, demasiadas pasiones y muchos dolores y extravíos y locuras, y doscientos años después,el 26 de octubre de 1949, un joven periodista llamado Gabriel García Márquez es enviado para que escriba una crónica porque estaban vaciando las criptas del convento de Santa Clara para construir un hotel de cinco estrellas. Y presencia cómo los obreros sacan de entre las cenizas y las telarañas un menudo esqueleto desde cuya calavera “se extendía en el suelo la cabellera espléndida que medía veintidós metros con once centímetros”. El cabello le había crecido a Sierva María aproximadamente dos centímetros por mes después de su muerte…
Ésta es la historia de ficción y realidad que se extiende a lo largo y ancho de la intensa novela Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez. Y es igualmente la historia de la película que acaba de empezar a rodarse en Cartagena de Indias, dirigida por la costarricense Hilda Hidalgo y producida por las exitosas colombianas Clara María Ochoa y Ana Karime Piñeros. Con la participación de un destacado elenco internacional, la noticia de esta película es que la protagonista es una colegiala bogotana llamada Eliza Triana, hija del mejor director de cine colombiano, Jorge Alí Triana, y de la reconocida realizadora audiovisual y gestora cultural Silvia Amaya. Representa la tercera generación de una dinastía familiar de lo mejor del arte colombiano, que incluye al gran pintor tolimense Jorge Elías Triana, la antropóloga Gloria Triana y el joven director de cine Rodrigo Triana.
No obstante todos estos pergaminos, Eliza Triana, estudiante de séptimo grado del Gimnasio Fontana de Bogotá, se ganó a pulso éste que es su primer papel estelar. Participó en igualdad de condiciones en un casting que convocó a más de mil actrices preadolescentes de Latinoamérica y que incluyó finalistas de Costa Rica, Brasil, Argentina y Cuba. Y con su dulce y reposada belleza a la edad inasible de los trece años impresionó a los expertos tanto por su hermosura y su voz como por su profesionalismo pues llevaba dos años de preparación actoral. “Siempre veía a mi papá y a mi hermano en ese mundo y desde muy chiquita deseaba actuar”, afirmó con toda serenidad. Leyó la novela y estudió el guión. Serenamente se dejó maquillar y colocar las extensiones de dorada cabellera que se prolongaron hasta varios metros, hasta más abajo de los hombros, casi hasta los pies, lo suficiente para enrollarlo en su garganta de garza, como una serpiente dorada de inocencia y tentación.
Así se transformó Eliza Triana Amaya en Sierva María de Todos los Ángeles. Jorge Alí y Silvia, sus padres, saben que Eliza es la niña talentosa y tierna. Hilda Hidalgo, la directora, señala que “Sierva María es un niña blanca con alma de negra”.
Y el destino quiso que esta colegiala bogotana y aquella nínfula mordida por un perro hace más de dos siglos se juntaran ahora en la magia del cine. Sierva María, en la pluma de García Márquez, resucitó de una cripta con 22 metros de cabellera para entrar en la inmortalidad del arte. Y ahora Eliza Triana empieza un camino en pos de una estrella.
Las dos serán una sola, como lo son el amor y sus demonios, a partir de enero del próximo año, en todas las pantallas de Colombia y del mundo.
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