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  Nueva York, la onda verde
 
     
 
La ciudad sembrará un millón de árboles en los próximos diez años. Pero esta tendencia ambientalista contrasta con la precaria estrategia de Estados Unidos como nación. Una colombiana, líder de la Onda Verde.

   
     
 
 
     
 
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las ciudades tienen el mayor potencial para enfrentar el calentamiento global, y Nueva York ha asumido el liderazgo de la preservación del medio ambiente. La Gran Manzana se está volviendo cada día más verde. Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, acaba de ser el anfitrión del Encuentro Climático de las Grandes Ciudades que atrajo a representantes de ochocientas metrópolis del mundo y en el cual el ex presidente Bill Clinton presentó su plan para ahorrar energía en los edificios. Clinton dijo que el problema del calentamiento global “requiere soluciones locales”. Las ciudades son las que más consumen y contaminan el medio ambiente, y el mensaje es claro: el ahorro de energía empieza por casa, cambiando los hábitos del hogar y del vecindario.

El alcalde Bloomberg anunció que la ciudad sembrará un millón de árboles en los próximos diez años para sumarlos al medio millón que hay en las aceras de las calles y los dos millones más de los parques públicos. La Gran Manzana no se duerme y además emite el porcentaje más bajo de gases tóxicos de los Estados Unidos (7,1 toneladas métricas) en comparación con San Francisco (11,2) y con el país (24,5). Pero el alcalde Bloomberg ha enfrentado mucha oposición después que anunció su plan de reducir la contaminación en el bajo Manhattan cobrándoles ocho dólares a los conductores de automóviles que deseen ingresar en esa zona (los camiones pagarían 21 dólares).
 
Sin embargo esta tendencia de proteger el medio ambiente en la Gran Manzana no se puede comparar con la precaria estrategia de los Estados Unidos como nación. La lucha de los años setenta por la preservación de la naturaleza, iniciada por el Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC), terminó contaminada por el lobby de las corporaciones y la ineptitud de los legisladores. Estados Unidos representa el 5 por ciento de la población del mundo y produce el 25 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono, más que las de China, Japón e India juntos. Además consume el 26 por ciento del petróleo mundial, el 25 por ciento del carbón y el 27 por ciento del gas natural.

Conforme al NRDC, Estados Unidos además de ser un consumidor insaciable ha olvidado la lección. Hace alrededor de treinta años la nación fue instrumental en la aplicación del Programa de Protección del Medio Ambiente de las Naciones Unidas y en la aplicación del Protocolo de Montreal de 1987 que tiene como objetivo proteger la capa de ozono de la Tierra. En ese entonces ejercía presión sobre el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para que las empresas se responsabilizaran de los desechos químicos, la limpieza del aire y la preservación de suelos vírgenes y la biodiversidad. “La Casa Blanca no se mueve, y este Congreso al menos se ha comprometido a trabajar en la búsqueda de alternativas energéticas”, comenta Frances Beinecke, presidenta de la NRDC, con sede en Nueva York.
 
La NRDC critica a la Administración del presidente Bush por debilitar las leyes internacionales para proteger el medio ambiente y desobedecer los pactos entre naciones. La Casa Blanca ha intentado en dos ocasiones desligarse de la disposición del Protocolo de Montreal que prohíbe el uso de metilbromuro, principal causa de la reducción de la capa de ozono; nunca ratificó el Protocolo de Kyoto de 1997 que exige reducir los gases que están produciendo el calentamiento global; no ha estimulado el Convenio de Basilea (Suiza) de 1989 sobre el traslado de desechos peligrosos en jurisdicción internacional; y ha impedido los esfuerzos para reducir las emisiones de mercurio de las plantas generadoras de energía. Por eso la NRDC está presionando a los congresistas para que establezcan leyes más drásticas y se adopten tecnologías más avanzadas para la preservación de la naturaleza.

”Los latinos de este continente no están recibiendo la información necesaria para que adquieran conciencia de la importancia de preservar el medio ambiente”, dice Adriana Quintero, abogada de origen colombiano y directora en los Estados Unidos de Onda Verde, brazo latino de la NRDC. Empezó litigando y ahora hace lobby para presionar a los legisladores para que aumenten las leyes destinadas a preservar la naturaleza y evitar el calentamiento global. La NRDC tiene 350 empleados y cinco oficinas en esta nación y una en China; posee información sobre los temas del medio ambiente, y su lucha la ha llevado a ganar batallas como cuando impidió que la empresa Mitsubishi abriera una fábrica en las inmediaciones de la Laguna de San Ignacio, México, que hubiera matado el último criadero de ballenas grises del mundo; trabaja con grupos de Chile para incrementar las leyes que protegen La Patagonia; y ha estudiado las implicaciones del calentamiento global en la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. “La crisis es mundial y tenemos que crear más alianzas con grupos ambientalistas de Latinoamérica”, añade Adriana Quintero desde su oficina en San Francisco, California.
 
     
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