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Arte
 
  EL Color de María Paz
 
     
 
La gran pintora del arte pop colombiano vuelve con una exposición plena de gracia y color. Bailando por un sueño, en la Galería Alonso Garcés, incita a disfrutar de un nueva versión, más de vodevil, más de opereta del corrosivo humor y la crítica sibilina de la obra de María de la Paz Jaramillo.

   
     
 
 
     
 

María de la Paz Jaramillo ha sido protagonista permanente y categórica en la escena artística colombiana de las últimas décadas. Forma parte de la generación de los años setenta, en los cuales se iniciaron los más fértiles cambios y señalamientos de la historia reciente del arte nacional. Su trabajo permitió ver desde el principio una personalidad artística particular, unas firmes convicciones y un campo de acción promisorio como el que ha desarrollado a lo largo de su trayectoria.

También dejó en claro desde el principio su simpatía por algunos propósitos del arte pop, como el de acercar la plástica a la vida cotidiana y emplear imágenes de la cultura popular y de los medios de comunicación. Pero nunca perdió de vista su entorno, el contexto colombiano en el cual vive y para el cual produce, y dio pie, al igual que otros artistas, a la afirmación de que el pop se transforma en América Latina acogiendo un sentido crítico y una inquietud social que no es tan evidente en el pop estadounidense ni europeo.

Si bien su producción se ha concentrado en la pintura, también incluye esculturas, relieves, grabados, ensamblajes, murales y vitrales, amén de numerosos objetos utilitarios como manteles, individuales, platos, vasos y portavasos, con los cuales condujo los raciocinios del pop en el país a sus lógicas consecuencias, es decir, a convertirse en un arte de supermercado. Esa variedad de acercamientos a la plástica, en su momento osados e irreverentes, ha incorporado, como era de esperarse, una incesante experimentación con los más diversos materiales e inclusive con medios digitales.

A María de la Paz Jaramillo, tal vez por ser consciente de la particularidad de sus intenciones y propuestas y de la honestidad de su trabajo, nunca le importó que su obra se asimilara con el pop ni con ningún otro movimiento moderno, ni negó –como los artistas inseguros de las raíces y derroteros de sus ejecutorias– posibles influencias. Sabía que su trabajo, aunque se parangonara con obras de cualquier tendencia, era su trabajo, es decir que no buscaba adherir a afirmaciones colectivas, y que aunque pudiera reflejar intereses artísticos de su momento, de su época, era fruto de raciocinios eminentemente personales, de su particular sensibilidad y de su actitud alerta no sólo a los aconteceres del arte sino fundamentalmente a ciertas conductas y rituales de la sociedad. Su trabajo también hizo evidente desde sus primeras muestras –y ha sido una constante– una clara conciencia de su condición de mujer, de su naturaleza femenina, aspecto que había rehuido tratar la mayoría de las artistas del país como si la condición histórica de la mujer fuera similar a la del hombre, como si su papel en la sociedad fuera equitativo, como si los sistemas y la historia del arte no hubieran colaborado a implantar una sociedad patriarcal, y como si el género no tuviera que ver nada en la manera como se afronta la vida y como se percibe el mundo. En sus trabajos sobre las distintas posibilidades de la mujer en la sociedad, e inclusive en sus series de parejas donde el hombre es co-protagonista, se trasluce con claridad una perspectiva distintivamente femenina, un enfoque enfáticamente femenil de las situaciones y las circunstancias, como lo pone de relieve el sometimiento que en algunas de sus obras se vislumbra en la mujer, o la fatua vanidad que alcanza a reconocerse en buen número de sus figuras masculinas, sus machos metrosexuales.

Un poco más adelante en su trayectoria aparecieron señales de otra estética, que dieron origen a la introducción del concepto Kitsch en la plástica nacional. La ofensiva ironía, la cultivada torpeza, la incorrección controlada, fueron claras indicaciones de que su obra estaba orientada a denigrar el mal gusto a través de la ramplonería, a reírse críticamente de la superficialidad de los rituales de la vida social mediante la cursilería, y a burlarse de modas y modales con la exageración.

En esta nueva exposición de María Paz en la Alonso Garcés Galería continúa transmitiéndose todo lo anterior pero en relación con el programa de televisión Bailando por un sueño, en el que sale a relucir el oropel propio del mundo del entretenimiento y la actitud de algunas personas ante cualquier tipo de cámara. María de la Paz, para quien ha sido claro que no hay actividades del ser humano más creativas que otras, se ha concentrado nuevamente en la pintura y la escultura, y el hecho de tomar prestadas las imágenes a un medio de comunicación electrónico pareciera haberles otorgado cierta luminosidad como de reflector, incrementada por las tonalidades oscuras de los fondos.

Son trabajos, además, en los que a diferencia de sus bailarines de otras épocas, se hacen explícitas las expresiones propias de los distintos bailes –salsa, tango, cumbia, mapalé, hip hop, carnaval– y que se detienen en pasos correspondientes a cada uno, como subrayando que el baile es un arte de profundos simbolismos que sólo se pueden transmitir con las expresiones gestuales y corporales apropiadas. En otras obras en cambio, los danzantes permiten que afloren sus actitudes de conquista, sus ánimos de coqueteo, a veces recompensados con un beso que acerca el amarillo fuerte de las pieles femeninas al ocre atemperado de las pieles masculinas, en un alarde de inusitado cromatismo y en claro señalamiento de diferenciación entre los géneros.

Bailando por un sueño es una muestra que incita a recordar y reconsiderar desarrollos recientes del arte del país, y permite disfrutar de una nueva versión, más de vodevil, más de opereta –aunque igualmente cotidiana– del corrosivo humor y de la crítica sibilina que han sido constantes propulsoras de la obra de María de la Paz Jaramillo. en Alonso Garcés Galería, desde el 5 de noviembre.
 
 
     
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