| |
Medios
|
|
| |
Premios Simón Bolívar 2009
|
|
|
| |
|
|
| |
Darío Restrepo y María Isabel Rueda, premios Vida y Obra y Periodista del Año, encabezaron la lista de los galardonados de los recientes Premios Nacionales de Periodismo Simón Bolívar.
|
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
Darío Restrepo no sabía si sentirse feliz por haber ganado el mayor galardón del periodismo en Colombia, o desolado porque cayó en la cuenta de que la juventud no era eterna y “el juego diario de las palabras y las noticias seguiría estancado como un corcho en el remolino de mis sueños”, según el discurso que leyó en la entrega de la trigésima cuarta edición del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. El Premio a la Vida y Obra de un periodista obtenido por Restrepo Vélez, además de reconocer cuatro infatigables décadas de labores en radio, prensa, televisión e Internet, destaca una impecable vida profesional cuyo inicio fue el de vigilante de la emisora radial La Voz de la Amistad hasta convertirse en una de las figuras más confiables del periodismo colombiano. Su trayectoria ha puesto a prueba sus condiciones de reportero –único título que él acepta– en diferentes medios de comunicación. Ha trabajado como corresponsal de radio, presentador de noticias, editor del diario El Tiempo y director de revistas, y ha sido profesor de redacción de varias universidades.
Otros ganadores de esta edición de los Premios Simón Bolívar fueron María Isabel Rueda en la categoría Periodista del Año; Alejandro Galvis Ramírez como Empresario Periodístico del Año porque consolidó una red de medios de comunicación de varias ciudades colombianas; Félix de Bedout, de La W Radio de Caracol, galardonado en Investigación; Alberto Salcedo Ramos por su artículo “Un país de mutilados” publicado en la revista Soho, en Mejor Crónica o Reportaje en Prensa; Juan Carlos Giraldo, de Noticias RCN Televisión, con su trabajo “La sombra de los secuestrados”, en Mejor Entrevista de Televisión; Julio César González, Matador, del diario El Tiempo, en Caricatura, y Alejandro Gaviria en Artículo de Opinión. El doctor José Alejandro Cortés, presidente del Grupo Bolívar, sustentó la existencia de estos premios durante treinta y cinco años, los más importantes del género en Colombia y con admiración internacional, en el hecho de que “Seguros Bolívar y Sociedades Bolívar, al crear y apoyar este premio, han querido ante todo ayudar a hacer más fuerte un elemento esencial de las sociedades modernas. Éstas pueden tener constituciones sabias, gobernantes sobrios y desinteresados, instituciones bien concebidas, pero lo que hace finalmente democrático un país es que sus ciudadanos puedan participar en el debate político y en la toma de decisiones públicas, y para hacerlo con responsabilidad la primera condición es que existan mecanismos apropiados para la información y el debate públicos. Sin unos medios de comunicación libres, veraces y valientes no puede haber ciudadanos de verdad, y por lo tanto no puede haber democracia”.
El doctor Cortés anunció la decisión del Grupo Bolívar de fusionar la Fundación Premio Simón Bolívar y la Fundación El Libertador para constituir la Fundación Bolívar-Davivienda que además de garantizar la continuidad del Premio buscará nuevas formas de apoyo al periodismo colombiano y de contribuir a mejorar su calidad e independencia.
El presidente del Grupo Bolívar también agradeció el esfuerzo de los miembros del Jurado Calificador compuesto por Margarita Vidal, Rosario Córdoba, Héctor Abad Faciolince, Carlos Castillo, Mario Galofre, Jorge Orlando Melo y Rodrigo Pardo. De ellos subrayó: “Su tarea es exigente y compleja, y la realizan con independencia total, con buen juicio y con una paciente dedicación que me complace destacar”.
De la muerte al premio
Fragmento del discurso pronunciado por Darío Restrepo al recibir el Premio Simón Bolívar en la categoría A la Vida y Obra de un Periodista: “Lo que voy a contarles es inexplicable que me atreva a contarlo. Quizás sea el momento de hacer este exorcismo. Para muchos será una locura y para otros una estupidez. Para mí no es realidad ni ficción, sino lo que pasó. Y lo cuento como me pasó.
“Hace dos años, por esta misma época, el 2 de noviembre de 2007, me morí por un instante en medio de una cirugía mayor que duró diez horas. Anestesiado, inconsciente y casi desangrado, desde la camilla de paciente caminé, tranquilo y calmo, como en una meditación trascendental, por ese túnel de luz del que hablan muchos sobrevivientes. Alcancé a ver una figura amable y bella que sin decir ni una palabra me pidió que diera vuelta y regresara. Era la figura de mi padre fallecido hace diecinueve años. “La ciencia y un equipo brillante de médicos facilitaron ese regreso que ordenaba mi padre desde el éter. Tiempo después sentí que había valido la pena volver a la vida, cuando entre sollozos y risas volví a abrazarme con mi legión de mujeres y volví a respirar el azahar de un naranjo pequeño que había sembrado en vida en el jardín de mi casa sabanera. “Hoy descubro otro motivo por el que valió la pena regresar: esta cálida y emocionante reunión con ustedes”. |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
|