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Belleza
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Suave como la miel
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Si existe el mítico elíxir de la vida y la eterna juventud debe ser algo muy similar a la miel. Nada como esta sustancia natural y llena de propiedades para embellecer la piel.
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Los usos y las aplicaciones de la miel han sido sustancialmente variados. El papiro Ebeus –considerado el primer libro medicinal de la humanidad– registra que los antiguos egipcios la utilizaban para conservar las momias. También era el ingrediente cosmético esencial de las mujeres de la realeza, una forma de pago de los impuestos de la época y un elemento ritual en la celebración de los funerales.
El Zeus mítico de los griegos se alimentó de miel durante sus primeros años de vida, por lo que a los niños y atletas helenos se acostumbraba a darles miel y leche para fortalecerlos y otorgarles algo de esa divinidad mítica. En el pensamiento político griego, la miel, y sobre todo las abejas, como sus productoras, representaban el ideal de su sociedad: trabajo, esfuerzo y ahorro.
En Roma, los únicos que tenían derecho a disfrutar de ella eran los senadores, gladiadores, filósofos y soldados. En cuanto a los perfumistas romanos, empleaban la miel para hacer aceites aromáticos de tocador. Esta civilización dejaría una expresión que aún subsiste en nuestros días: “la luna de miel”. Por tradición, las madres de las doncellas que contraían matrimonio dejaban una vasija con miel en la puerta de la habitación nupcial, que permanecía allí durante todo el ciclo lunar. Un afrodisíaco de este tipo despertaba las pasiones de los esposos y garantizaba una próspera descendencia.
En los siglos XVII y XVIII, la monarquía francesa utilizó entre su cultura emblemática algunos dibujos de abejas reinas, elemento decorativo y simbólico para justificar el ideal de un gobierno absoluto y con un único rey, al estilo de las bien organizadas, justas, virtuosas y prósperas colmenas.
Este dulce y dorado néctar ha ocupado un lugar histórico privilegiado en las cortes, coliseos, campañas de guerra, rituales religiosos y de iniciación sexual, cocinas, tocadores, comedores y actualmente en laboratorios y spa. Algunas de las aplicaciones antiguas de la miel han caído en desuso, especialmente las relacionadas con creencias religiosas y esotéricas. Otras, en cambio, se mantienen casi intactas, especialmente las relacionadas con las propiedades antisépticas, tonificantes, calmantes, aromáticas, energizantes y endulzantes de esta sustancia.
Entre los componentes de la miel se encuentran los hidratos de carbono, que facilitan la digestión y asimilación de otros alimentos. Es la mejor opción endulzante, pues regula el funcionamiento intestinal y se la considera un excelente hidratante para la piel del rostro. La gran complejidad de la jalea natural ha sido imposible de imitar químicamente en un laboratorio, dada la enorme cantidad de componentes que funcionan como tonificantes, cicatrizantes y regenerativos de la piel. Además, actúa como una mascarilla natural más que eficaz para hidratar y de paso prevenir el envejecimiento prematuro de la piel, sin contar con que aumenta la elasticidad y funciona como cicatrizante perfecto para las heridas. Antes de existir los antibióticos, la miel era frecuentemente utilizada en los campamentos de guerra y hospitales para curar las heridas de los enfermos.
La tendencia contemporánea de usar productos naturales en personas de todas las edades ofrece un infinito abanico de artículos estéticos preparados a base de miel, en especial para la piel. Este almíbar cuenta con propiedades hidratantes que impiden la pérdida de la humectación natural, la cual se desvanece con el paso del tiempo. Por ello, nada como la miel para pieles sensibles, maltratadas, escamosas y resecas. Otra de sus propiedades es que sirve de antiséptico y antiinflamatorio y se recurre a ella en tratamientos
para erradicar el acné.
Los estantes tienen una variedad sin precedentes de marcas que son verdaderos laboratorios donde trabajan científicos que estudian a fondo los beneficios de la miel en el cuerpo y, en definitiva, en la salud. De esos recintos del conocimiento salen jaleas espumosas y cremas revitalizantes, jabones y champúes, perfumes y lociones, ungüentos para manos y para pies, productos para niños, hombres y mujeres, y en fin, una serie de artículos de consumo cotidiano que hacen de la belleza un placer como pocos.
La gran cantidad de “virtudes” de este néctar lo ha elevado a un nivel casi sagrado. Hablar de sus múltiples usos y beneficios no es una exageración. El tan mítico y buscado “elíxir” de la vida y la eterna juventud debe ser algo muy similar a la dulce y dorada miel. |
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