Contenido
Autos
Tecnología
Salud
Gastronomía
Bar
Belleza
 
 
Home » Contenido » Salud
 
Salud
 
  Vida sin humo
 
     
 
El 31 de mayo, la Organización Mundial de la Salud celebró el Día Mundial sin Tabaco. En Colombia se calcula que cuatro millones de personas fuman. Aunque todos saben de los males que produce el cigarrillo, pocos logran dejarlo. Por fortuna, hay métodos y estrategias que ayudan.

   
     
 
 
     
 


El escritor Mark Twain dijo: “Dejar de fumar es fácil; yo lo he hecho mil veces”. Una frase irónica que tiene mucho asidero en la realidad. Al ser la nicotina una sustancia altamente adictiva, romper con este hábito no es sencillo, pero tampoco un imposible y bien vale la pena intentarlo, aunque las cifras no parezcan ser las más positivas: se estima que el 60 por ciento de las personas que intenta abandonar el cigarrillo fracasa, explica Guillermo Martínez, coordinador de educación de la Liga Colombiana contra el Cáncer y experto en el tema del tabaquismo. Además, se calcula que cada cigarrillo disminuye la vida del fumador en cinco minutos y medio. Una persona entre 30 y 35 años que fume dos paquetes al día tiene una expectativa de vida entre ocho y nueve años menor que la de una persona no fumadora de la misma edad. Las cuentas bajas se deben a la incidencia del cigarrillo en el desarrollo de “enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, osteoporosis, cáncer de pulmón, de la boca, la laringe, el esófago, el estómago, el páncreas, el riñón y la vejiga, señala el doctor John Marulanda, asesor médico de la Liga Colombiana contra el Cáncer. De acuerdo con las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada minuto mueren diez personas por enfermedades relacionadas con el tabaquismo, lo que equivale a catorce mil muertes diarias y cinco millones de decesos cada año.

Buenas razones entonces para dejar de fumar y acudir a alguno de los varios métodos que existen para controlar la adicción, como la hipnosis, los parches o chicles de nicotina, la psicoterapia, el uso de rayos láser de baja intensidad (TLBI) y la administración de fármacos como la vareniclina o el bupropión. Como cada fumador es distinto, se aconseja acudir primero a “la ayuda de un profesional de la salud para que dictamine cuál es el método indicado en cada paciente”, dice Guillermo Martínez. El médico Marulanda agrega por su parte que estas opciones son costosas y no son totalmente seguras, ya que el 25 por ciento de los pacientes que acuden a tratamientos contra el tabaquismo presentan recaídas.

De todos modos, estas son algunas de las alternativas que existen, si está pensando en no fumar nunca más:

Terapia sustitutiva. Busca reducir gradualmente el consumo de cigarrillo y disminuir los síntomas de abstinencia (ansiedad, nerviosismo, rabia, insomnio, dolor de cabeza y aumento del apetito) que hacen que los fumadores recurran a su vicio. Se trata de administrar nicotina en chicles, parches, inhaladores, aerosoles nasales, pastillas y comprimidos sublinguales. La terapia sustitutiva, si es acompañada de un tratamiento sicológico, tiene grandes posibilidades de éxito. Los críticos de la terapia sustitutiva señalan por su parte que la adicción a la nicotina sólo cambia de forma: del cigarrillo a un sustituto.

Tratamiento farmacológico. El bupropión y la vareniclina son dos medicamentos que actúan sobre el cerebro y producen efectos similares a los de la nicotina, sin crear dependencia y evitando engordar. Estos medicamentos deben ser formulados bajo prescripción médica ya que tienen algunas contraindicaciones. En 2009, la Administración para Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ordenó la inclusión de advertencias en los envases de vareniclina (Champix, de Pfizer) y bupropión (Zyban, de GlaxoSmithKline) sobre los posibles riesgos de su uso. Terapia sicológica. Un sicólogo puede ayudar al fumador a que analice su hábito y cambie sus conductas a la vez que refuerza los mensajes positivos sobre las ventajas de no fumar. Para mayor efectividad, la sicoterapia se debe combinar con otros tipos de tratamiento.

Hipnosis. Aunque algunos médicos cuestionan este método, sus partidarios destacan sus bondades. En la hipnosis, y a través de varias técnicas, el hipnólogo lleva al paciente a un estado de relajación en el cual se modifican conductas adictivas como el tabaquismo. La hipnosis es más eficaz que otros tratamientos para dejar el cigarrillo pues actúa directamente sobre el inconsciente, explica Alexánder Torres, hipnoterapeuta clínico y miembro de de la Sociedad Británica de Hipnosis Clínica.

Terapia láser de baja intensidad (TLBI).También conocida como Láser Frío, combina la tecnología y la milenaria acupuntura, y se usa para tratar otras adicciones como la drogadicción y el alcoholismo. Consiste en la aplicación de rayos láser sobre determinados meridianos energéticos del cuerpo para estimular la liberación de endorfinas y romper el ciclo de la adicción física a la nicotina.
 
Fuerza de voluntad. Todas las anteriores técnicas ayudan a quien quiere no volver a fumar, pero resulta importante que la persona ponga de su parte, pues sin una firme intención es posible sufrir recaídas. Los expertos sugieren concentrarse en los aspectos positivos de abandonar el tabaco, como la buena salud y las mejoras en el aspecto físico, una piel más sana, dientes sin manchas, buen aliento, ropa sin olor a “pucho”, mejor calidad de vida, además de la disminución de gastos en cigarrillos y encendedores. Es importante fijar una fecha para dejar de fumar y anunciar públicamente la decisión con el fin de que tanto la pareja como los amigos, familiares y compañeros de trabajo apoyen a quien está iniciando el proceso.


EL ÚLTIMO PUCHO

María Elena Vélez y Diego Domínguez son dos ex fumadores que abandonaron el cigarrillo luego de fumar por varias décadas. María Elena Vélez es periodista y actualmente jefe de redacción de la revista Poder. Fuma desde los 14 años. Recuerda que cuando iba de vacaciones a La Tebaida, Quindío, fumaba a escondidas, y eso era parte del placer de hacerlo y añade que de pequeña no era consciente de los peligros. María Elena fumó por 35 años y llegó a consumir catorce cigarrillos diarios. Ya a sabiendas de lo nocivo que era el vicio, intentó dejarlo: “sabía que debía dejar de fumar”. El cuándo y el cómo llegaron hace dos años, cuando fue a entrevistar al cardiólogo y bioenergético Augusto Leiva Samper, quien le dijo que notaba que fumaba mucho. Ella no iba a consulta, pero las palabras calaron y decidió, a pura fuerza de voluntad, abandonar el cigarrillo. Eso sí, no está de acuerdo con el radicalismo de algunos “neo no fumadores” (fumadores que satanizan a quien enciende un cigarrillo como si ellos mismos no hubieran fumado nunca). “De hecho, mis dos hijos fuman, pero creo en la autorregulación y mi lema es ‘fumar para dejar de fumar’, dice. Desde que abandonó su antiguo hábito ha mejorado su estado físico: se cansa menos, la piel luce mejor y los sentidos del olfato y del gusto funcionan a pleno: disfruto de los sabores de la comida y de un buen vino”.

Diego Domínguez, por su parte, tiene 50 años y es asesor tributario. Fuma desde los 12 años ya que en su adolescencia “encender un cigarrillo nos hacía ver como adultos y nos daba pertenencia a un grupo”. Fumó durante 38 años, interrumpidos por un lapso de cinco años en los que dejó el tabaco a pura fuerza de voluntad. No obstante, Diego tuvo un accidente y después de su hospitalización, recayó en su tabaquismo hasta el punto de llegar a consumir dos paquetes diarios. Eso lo convirtió en una molestia, no sólo para él sino para su familia y sus amigos. A Diego le dictaminaron diabetes, por lo que los médicos le recomendaron que parara de fumar. El año pasado recurrió a la hipnoterapia con el doctor Alexánder Torres y logró lo que le parecía imposible: dejar de sentir deseos de fumar. Hoy puede ver a alguien encender un cigarrillo y es “como si nunca hubiera fumado, el tema se me borró en mi cabeza“. Lamenta el tiempo y el dinero que se gastó, y los efectos negativos del cigarrillo en su vida.
 
 
     
 

 
 
Copyright© 2007 Todos los Derechos Reservados®  Desarrollo por: Soluciones de internet y mercadeo  | Tarifas | |
Calle 85 N 18−32 P. 5 Línea Nacional Gratuita: 018000 111000−018000 910076−Bogotá, D.C. PBX: 5 930 877 FAX: 5 930 867−CALI: 6536145−BARRANQUILLA: 3534723 E-mail: circulacion@revistadiners.com.co