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Belleza
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El encanto de oler bien
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El olfato tiene un papel muy importante en la primera impresión al conocer a una persona. Para tranquilidad de todos, el mercado ofrece desodorantes específicos para casi todas las partes del cuerpo.
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La vida actual exige, más que oler a sofisticadas fragancias, no oler. Hasta principios del siglo XX ese deber era casi exclusivo de las mujeres, por lo que los anuncios de desodorantes estaban dirigidos a ellas y comprarlos era algo que se hacía con la misma discreción con la que hasta hace no mucho tiempo se compraban los condones; sin embargo, hoy en día los mandamientos de convivencia exigen que hombres y mujeres incluyan en su rutina de higiene diaria el uso de desodorantes.
Si bien en nuestro medio esto es relativamente nuevo, históricamente hay evidencia de la lucha por parte de todas las civilizaciones importantes para combatir los olores humanos con tácticas como el uso de esencias aromáticas y hasta la eliminación del vello, descubierta con éxito por los egipcios, muy popular hoy en día en todo el mundo, y extendida a todas las partes del cuerpo.
La lucha continúa y ahora la primera impresión al conocer a alguien incluye algo similar a un escaneo en el que el olfato es parte esencial, con lo que temas como el amor a primera vista e incluso la seriedad en el ámbito profesional o de negocios se equiparan con el amor a primer olfato, empatía olfativa y presentación personal respetuosa. Por ello, el uso de desodorantes contempla axilas, pies, higiene íntima y aliento, ya que son las áreas del cuerpo humano en las que la humedad, con sus respectivas bacterias, hace que se emanen olores combatibles y abatibles con productos adecuados, de venta libre.
A comienzos del siglo XX en Colombia los desodorizantes corporales eran preparados con fórmulas magistrales. Así, para las axilas se usaba un ungüento con base en sulfato de potasio y aluminio; para los pies, además del lavado con agua y jabón, se untaba alumbre humedecido y ceniza; mientras que para la higiene íntima se decía que el jabón azul (el mismo de lavar la ropa) era lo mejor, y el mal aliento se combatía lavando los dientes con ceniza y masticando cardamomo.
Soluciones polémicas
Hoy en día la solución a todas estas necesidades se encuentra en cualquier supermercado con desodorantes, talcos, jabones especiales, dentífricos y enjuagues bucales.
Sin embargo surgen polémicas respecto a algunos productos. Y están relacionadas con su efectividad o conveniencia. Para algunos, el desodorante debe ser solo eso, un agente eliminador de olores; para otras personas también tendría que ser antitranspirante, es decir que evite la sudoración; algunos más optan por descartar el uno y el otro, pues al estilo de la actriz Julia Roberts lo asumen como su contribución a preservar el medio ambiente, aun cuando su olor ponga a temblar el entorno,¡ pues es una realidad que las glándulas sudoríparas cumplen a cabalidad su tarea en la mayoría de los seres humanos.
Para quienes están a favor de la empatía olfativa en sus relaciones interpersonales el mercado ofrece varias alternativas que van desde desodorantes para mitigar el olor, antitranspirantes y otros que prometen eliminar el sudor corporal definitivamente, aunque está comprobado que ello es imposible, a menos que se haga a través de una cirugía. Esta sólose contempla en casos de hiperhidrosis, o sudoración exagerada de manos, axilas, pies e incluso la frente y la espalda.
Así, la diferencia entre desodorantes y antitranspirantes radica en que los primeros actúan sobre la flora bacteriana, que al entrar en contacto con el sudor provoca el mal olor. Su acción es en dos niveles: reducen las bacterias y neutralizan el olor; en tanto, los antitranspirantes actúan sobre la causa del problema, es decir, la transpiración, y ejercen una acción reguladora que limita tanto olor como humedad con base en sus compuestos químicos de sales de aluminio y zinc.
El uso del aluminio es la causa de la polémica pues se dice que tapona los poros de forma tóxica para el organismo. Sin embargo, investigaciones como la realizada por el jefe del servicio de dermatología del Hospital de Sant Pau, de Barcelona, Agustín Alomar, revelan que “el único problema para la salud que pueden producir los antitranspirantes es derivado de un mal uso del producto, pues siempre se deben poner con la piel seca. De lo contrario podrían producir irritaciones”.
Desodorantes y antitranspirantes se consiguen en gel, barra, espray, roll on o crema. Para quienes buscan un producto ecológico cuyo uso no afecte el medio ambiente, el mercado ofrece desodorantes libres de aluminio, colorantes y fragancias. Ya no hay excusa. |
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