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Té lo dije
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Llevarse una bebida a la boca puede ser el reflejo para calmar la sed, rutinas aprendidas en las que poco o nada tiene que ver el placer. No siempre es así, y bebidas no alcohólicas como el té tienen un carácter místico. Desde hace más de cinco mil años, cuando fue descubierto por el emperador chino Shen Nung.
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Servir y beber té en Japón no siempre es una simple actividad cotidiana. Gracias a una ceremonia, que en japonés recibe el nombre de chanoyu, beber té es símbolo del esfuerzo instintivo por conseguir la verdadera belleza que, según la filosofía zen, reside en la sencillez y la simplicidad. Aunque este ritual se puede celebrar en casa, es costumbre llevarlo a cabo en un lugar especialmente dedicado a ello.
Para este rito, las personas se visten de acuerdo con la ocasión, preferible con colores poco llamativos. Cuando se trata de ceremonias formales, los hombres llevan kimonos de seda de colores lisos. Utensilios como el cha-wan (tetera), el cha-ire (recipiente para el té), el cha-sen (agitador especial de bambú) y la cha-shaku (cucharón de servir, de bambú) son objetos artísticos valiosos que pasan de generación en generación. Las estrictas normas de etiqueta del chanoyu, que parecen complicadas y difíciles a primera vista, están calculadas de hecho para conseguir la mayor economía posible de movimientos.
Pero Japón no es el único país que tiene una ceremonia para beber té. También es reconocida la costumbre china de ofrecerlo a las visitas. Allí, en los restaurantes el té constituye lo primero y lo último que se sirve, antes de la comida y como digestivo. Preparar un buen té en China implica años de experiencia y es un ritual en el que se utilizan utensilios como cuencos de degustación y tetera de barro yixing. Incluso la forma de verterlo resulta especial, ya que se hace con un movimiento circular para lograr que el color y la consistencia sean iguales en cada taza.
Al hablar de té, tampoco se puede dejar pasar la tradicional hora dedicada a éste en Inglaterra, una cita inevitable que nadie desea perderse entre las tres y las cinco de la tarde. A esa hora es costumbre consumir té negro, especialmente mezclas de varios orígenes, Assam, Ceylan o Sri-Lanka, tomarlo con leche, endulzarlo con azúcar y acompañado de algo ligero para picar.
En Colombia, país cafetero por excelencia, el consumo de té ha tenido un ascenso durante los últimos años y aunque beberlo no es una tradición para nuestro paladar tropical acostumbrado a sabores dulces y suaves, el mercado es prometedor. Varios empresarios se han propuesto conquistar una parte de los consumidores de bebidas calientes a través de diferentes propuestas, tanto en sabores, tamaños y presentaciones como té negro, té verde, té de frutas, té en bolsa, té en polvo y té helado en botella. Luis Alejandro Cuéllar, de té Hindú, afirma al respecto que su compañía ha tenido un crecimiento del 60 por ciento y ahora cuentan con un 40 por ciento de participación en los almacenes de cadena. Su fuerte, definitivamente, es que llevan 47 años en el negocio y poseen plantación propia en el Valle del Cauca. Beber té es una tendencia mundial en aumento, tanto es así que se consolida como la segunda bebida mundial más consumida después del agua, sobre todo por sus propiedades benéficas. La medicina tradicional china usa el té para aliviar los dolores de cabeza, para ayudar a eliminar las toxinas y prolongar la juventud.
Entre las principales características del té está que contiene antioxidantes benéficos denominados flavonoides, que disminuyen el riesgo de enfermedades crónicas. Estudios realizados en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y el Instituto del Cáncer de China en 902 pacientes con cáncer de esófago y 1.552 pacientes sin cáncer, encontraron que los hombres no fumadores que tomaron por lo menos una taza de té a la semana tuvieron 57 por ciento menos de riesgo, y las mujeres, un 60 por ciento menos de riesgo de contraer el cáncer de esófago que los pacientes que no tomaron té en el mismo período.
Según los investigadores, el té aumenta las defensas y neutraliza la acción de los llamados radicales libres, cuyo efecto negativo puede terminar gestando células cancerígenas.
Principales clases de té
El té proviene de la Camellia sinensis, una planta que crece en climas subtropicales y de la cual existen unas 3.000 variedades que dan origen al té negro, rojo y verde.
Té negro: El más consumido en Occidente. Las hojas son secadas sin utilizar calor. Tiene un sabor fuerte y durante su elaboración las hojas son fermentadas.
Té rojo: Proviene de la región de Pu’erh de Yunnan (China). Se le conoce como el “té medicinal”. Su proceso de fermentación lo convierte en una bebida exclusiva que llega a durar de dos a sesenta años, en barricas de roble.
Té verde: Es un té que no ha sido fermentado. Sus hojas se secan con calor para mantener sus aceites naturales y antioxidantes. Es el favorito en Oriente.
Té Oolong: Una de las mejores variedades chinas, de fermentación intermedia. Es tan suave como el negro y tan dulce como el verde. Ayuda a prevenir y curar enfermedades.
Té blanco: Se le conoce como el champaña de los tés. Se hace con las mejores hojas de todas las plantaciones. |
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